Madrid se convirtió durante una semana de octubre en la oficina de trabajo de 14 artistas latinoamericanos, y el resultado es Madrid Mirada, una pluralidad fotográfica en la que converge el pasado y el presente de una ciudad a través de sus habitantes y de sus edificios. La exposición, que podrá verse hasta el 17 de febrero en el Círculo de Bellas Artes, "no es un reportaje sobre Madrid", según los comisarios, Manuel Sendón y Xosé Luis Suárez, directores del Centro de Estudios Fotográficos de Vigo, quienes han explicado, obra por obra, "las múltiples posibilidades de la fotografía".
El recorrido por Madrid Mirada puede iniciarse en las obras del venezolano Alexander Apóstol y la argentina Garciela Sacco, los únicos artistas que han podido asistir hoy a la presentación. Apóstol ha reconocido que su obra, dedicada al edificio de la Torre Madrid, es "una imagen ficticia de la España del progreso y hoy un símbolo del auge inmobiliario".
Sin embargo, sus imágenes quedan veladas simbólicamente a través de las ramas de los árboles. El trabajo tridimensional de Sacco presenta los puentes transpaentes de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, pero reflejando "la unión que supone ese espacio entre dos mundos" o "la imaginación de quienes pasamos por ahí y pensamos qué hay al otro lado".
El colombiano Jaime Avila Ferrer ha dialogado entre las imágenes reales y las creadas, pues en sus fotografías sobre la Gran Vía o los exteriores del Museo del Prado ha introducido digitalmente a personajes de su país, vestidos con los típicos ponchos "ruanas".
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